El contexto vive en una persona
Quién es el cliente, cómo habla, qué no se puede decir: eso lo sabe el que lo lleva. Cuando se toma vacaciones, se va o entra alguien nuevo, se va con él — y lo que sale lleva el tono de otra marca.
Sellix guarda el contexto de cada marca por separado —cómo habla, qué nunca se dice, qué hechos puede afirmar—, escribe con ese contexto adentro y después comprueba el borrador contra esas reglas. Si aparece un término prohibido o un número que nadie respaldó, la aprobación queda bloqueada hasta que una persona lo resuelva. No es un consejo en pantalla: lo aplica la base de datos.
Se entra con Google: el espacio de tu agencia se crea al entrar. Después sumás a tu equipo con una invitación y el rol que elijas. No pedimos datos de pago.
Instituto Rambla · campaña «Inscripciones de marzo» · contexto versión 3
Hablá inglés con nivel nativo en 3 meses. Con nuestro método infalible el 87% de los alumnos cambia de puesto: trabajo asegurado. Inscripciones de marzo abiertas.
no se puede aprobar 4 de 5 objeciones frenan
trabajo asegurado nivel nativo infalible la marca declaró que esto no se dice
87% porcentaje que no sale de ninguna prueba ni del pedido
3 número que no sale de ninguna prueba ni del pedido
El contexto de Instituto Rambla declara 3 términos prohibidos y 4 hechos que una pieza puede afirmar. Nada de lo subrayado sale de ahí, y por eso no se puede aprobar.
El recorrido
No es un video ni una captura: es el recorrido completo con una marca inventada. El veredicto del paso 5 no está escrito a mano — lo devuelve la misma función que corre cuando revisás una pieza de verdad, y si mañana cambia, esta página cambia con ella.
Cada marca es una carpeta aparte. Lo que declaraste para una no toca a las otras, y nadie de tu equipo ve las de otra agencia.
Seguimos con Instituto Rambla.
Lo carga la agencia una vez, con el cliente delante. Queda guardado con número de versión —ésta es la versión 3— y cada pieza queda sellada con la versión contra la que se la revisó.
Cómo habla
Directo, sin solemnidad, tuteo. Nada de promesas.
Dónde publica
Instagram (2200) · LinkedIn (3000)
Lo que nunca se dice · 3
Los hechos que una pieza puede afirmar · 4
Fuera de esta lista no hay nada que el contenido pueda dar por cierto.
La campaña se llama «Inscripciones de marzo». El pedido va escrito y queda guardado, no de palabra en una reunión.
Pedido · canal Instagram
Post para Instagram anunciando la inscripción de marzo. Que hable de los grupos chicos.
Los números que escribas en el brief cuentan como respaldo igual que los hechos del contexto: si el pedido dice «20 años», el 20 queda respaldado para esa pieza.
Escribe con el contexto de esta marca adentro, no con un prompt genérico. Y aun así sale esto, que es exactamente por lo que existe el paso siguiente.
Borrador · lo propuso el modelo
Hablá inglés con nivel nativo en 3 meses. Con nuestro método infalible el 87% de los alumnos cambia de puesto: trabajo asegurado. Inscripciones de marzo abiertas.
Se lee bien. Ése es el problema: un viernes a las siete, esto se aprueba.
Acá no interviene ningún modelo. Es una función determinística: el mismo texto contra el mismo contexto da siempre el mismo veredicto, y por eso el bloqueo significa algo.
El mismo borrador, con lo que encontró marcado
Hablá inglés con nivel nativo en 3 meses. Con nuestro método infalible el 87% de los alumnos cambia de puesto: trabajo asegurado. Inscripciones de marzo abiertas.
4 de 5 objeciones impiden aprobarla; 1 más hay que mirarla.
trabajo asegurado la marca declaró que esto no se dice
nivel nativo la marca declaró que esto no se dice
infalible la marca declaró que esto no se dice
87% porcentaje que no sale de ninguna prueba ni del pedido
3 número que no sale de ninguna prueba ni del pedido
Y dice qué comprobó, una por una
Esto no es adorno. Una revisión sin objeciones puede querer decir «está todo bien» o «no se pudo comprobar nada», y confundir las dos es cómo lo vacío termina leyéndose como éxito.
El sistema no reescribe nada y no decide nada. Lo arregla una persona, con los hechos que el cliente declaró.
Corregido · lo escribió alguien del equipo
Inscripciones de marzo abiertas. Grupos de hasta 8 personas, el mismo profesor todo el año y profesores con certificación CELTA. Desde 2012 en Punta Carretas, con 4 niveles, del básico al avanzado.
Antes · sin respaldo
87 % no sale de ningún hecho declarado ni del brief. Nadie dijo nunca que fuera cierto.
Ahora · dato autorizado
3 formas numéricas — 2012, 4, 8 — salen de los hechos que el cliente declaró. Por eso pasan.
Ahora sí se puede aprobar.
Aprueba una persona de tu agencia. Lo único que hace el código es no dejar aprobar la otra — y eso lo aplica la base de datos, no la pantalla: una pieza con objeciones que frenan no llega a «aprobada» ni llamando a la API de frente.
ejemplo «Instituto Rambla» es una marca inventada para esta página: no existe, no es cliente de nadie y no sale de ninguna base de datos. Las objeciones del paso 5 sí son reales — las devolvió la misma función que corre en el producto.
El problema
No faltan herramientas para escribir. Lo que falta es algo que sepa cuál de tus marcas está hablando y que lo compruebe antes de que la pieza salga con el nombre del cliente arriba.
Quién es el cliente, cómo habla, qué no se puede decir: eso lo sabe el que lo lleva. Cuando se toma vacaciones, se va o entra alguien nuevo, se va con él — y lo que sale lleva el tono de otra marca.
Llega un audio, un mensaje y un objetivo dicho en una reunión. La pieza se escribe igual, con lo que cada uno entendió. Dos semanas después nadie puede decir contra qué pedido se escribió.
Un modelo escribe «el 87 %» con la misma seguridad con que escribe el nombre del barrio. Quien revisa no tiene al lado la lista de lo que ese cliente puede afirmar, así que lo lee y pasa.
la consecuencia Lo que se paga no es el tiempo perdido: es la llamada del cliente al otro día. Una pieza publicada con un dato que no era suyo es la clase de error que se arregla con una disculpa, no con una corrección.
Lo siente más
El valor sube con la cantidad de marcas y con la distancia entre ellas. Si llevás una sola, buena parte de esto te sobra — y es mejor que lo sepas ahora que en la segunda reunión.
La revisión
La diferencia no es de palabras y conviene decirla de frente, porque suena parecido y no lo es.
Condicionar la generación
Las reglas entran como contexto del pedido. El modelo las toma en cuenta, o no: nada las aplica. Si el resultado se desvía, quien se da cuenta es la persona que lee, cuando lee, si lee. Es útil y es lo que hace que una pieza suene bien.
Qué pasa si falla: sale una pieza que suena a la marca y afirma algo que la marca nunca dijo. Nadie se entera hasta que se entera el cliente.
Comprobar antes de aprobar
El mismo texto contra el mismo contexto da siempre el mismo veredicto. No hay modelo en el medio: hay una lista de términos que el cliente prohibió y una lista de hechos que el cliente respaldó, y una comparación.
Qué pasa si falla: no se puede aprobar. La pieza queda en borrador con el fragmento exacto señalado, y alguien decide qué hacer.
Uno. Los términos que esa marca declaró prohibidos, por palabra entera y también con el texto sin separadores: escribir la palabra partida no la esquiva.
Dos. Los números. Un porcentaje que no sale de los hechos declarados ni del brief frena la aprobación; cualquier otro número sin respaldo avisa, porque «3 pasos» es un número y no es una afirmación.
Tres. El largo contra el límite del canal que esa marca declaró. Y si la pieza nombra un canal que la marca no declaró, lo dice en vez de dejar pasar la comprobación en silencio.
No juzga si el texto es bueno. No opina sobre si suena a la marca. No corrige la gramática y no verifica si lo que la pieza afirma es cierto en el mundo: comprueba si es algo que esa marca declaró que puede afirmar.
Y no reescribe. Un corrector que arregla solo es un corrector en el que nadie mira lo que arregló.
Qué no detecta, dicho sin vueltas: la comparación es literal. Frena el término declarado y, cuando es una sola palabra, también su versión escrita partida —«gra-tis» cuenta como «gratis»—. Lo que no frena: un sinónimo, otra manera de decir lo mismo, ni una frase de varias palabras con un guion en el medio. Tampoco mira imágenes ni video.
Consecuencia práctica, porque sirve: cuando puedas, declarale a tu cliente la palabra antes que la frase. «Asegurado» cubre más casos que «trabajo asegurado», y el que intenta esquivarla partiéndola se queda sin la vuelta.
Por qué no se puede esquivar: el bloqueo no está en la pantalla. La función que cambia el estado de una pieza en la base rechaza el paso a «aprobada» si la revisión tiene objeciones que frenan — y rechaza también una revisión vacía, porque «no hay objeciones» puede querer decir que no se comprobó nada.
Y una pieza nace siempre en borrador: a «aprobada» no se llega desde ningún otro estado. No es una costumbre del equipo, es la tabla de transiciones del código.
El aislamiento lo aplica PostgreSQL con políticas por fila, y el rol de la aplicación no tiene permiso para leer las tablas de frente. Un error de la aplicación no alcanza para ver lo de otra agencia.
Un modelo propone texto. Nunca cambia el estado de una pieza, nunca decide un flujo y nunca escribe una señal. Lo que decide, decide código; lo que aprueba, aprueba una persona.
El registro se agrega y no se reescribe. Qué se propuso, contra qué versión del contexto, qué objetó la revisión y quién aprobó.
Qué hace
Lo que todavía no existe tiene su propia sección más abajo, con nombre y apellido. Mezclarlo acá convertiría la primera decepción en una sospecha sobre todo lo demás.
Cada marca es una carpeta aparte: su contexto, sus campañas y sus piezas. Se archivan sin borrarse, así que un cliente que se fue el año pasado sigue en el registro.
El modelo escribe con el contexto de esa marca adentro, no con un prompt genérico. Va apagado por omisión y se enciende con un consentimiento explícito de la organización: nadie manda nada a un proveedor externo sin que alguien lo haya autorizado.
La del recorrido de arriba, con el bloqueo de aprobación aplicado por la base. Se puede correr las veces que quieras mientras editás, sin crear una pieza por intento.
Invitaciones con el rol que elijas, cambio de rol y baja con motivo. Una organización no puede quedarse sin administrador: la regla la aplica el código, no la buena memoria.
Todas tus marcas repartidas en el mismo mes, con las piezas sin fecha en una lista aparte para que no se pierdan.
No programa envíos: dice qué va cuándo, y el envío lo hacés vos. Un calendario en una herramienta de marketing promete por su cuenta que sale solo, y eso acá no pasa.
Qué clientes no tienen contexto cargado, qué piezas están frenadas, qué campañas quedaron sin piezas: las calcula el código a partir de lo que hay, ninguna la escribe un modelo. Y se instala en la pantalla de inicio del teléfono, con una pantalla propia cuando no hay conexión.
Sin vueltas
Esto es lo que te ahorra la reunión número dos. Si algo de la columna derecha es imprescindible para vos, mejor saberlo ahora.
Cartera de clientes, con archivado y reactivación
Contexto de marca por cliente, versionado
Campañas con brief escrito y corregible
Propuesta con IA, con consentimiento explícito
Revisión determinística con bloqueo de aprobación
Calendario del mes, con las piezas sin fecha aparte
Sumar a tu equipo con roles, invitaciones, cambio de rol y baja
Señales de la cartera, calculadas por código
Instalable como app, con pantalla propia sin conexión
No publica en redes. No hay conexión con ninguna plataforma.
No programa envíos. El calendario dice qué va cuándo; publicar lo publicás vos.
No hay aprobación del cliente final. Quien aprueba es alguien de la agencia. El cliente externo no entra todavía.
No hay audiencias ni segmentación de públicos.
No mide resultados. No hay analítica de lo publicado.
No genera imágenes ni video, y no revisa lo que una imagen dice.
No detecta sinónimos ni paráfrasis. La comparación es literal. El pase que vuelve a juntar las palabras partidas funciona término por término, no sobre frases de varias palabras.
No hay cobro todavía. La pasarela está integrada y los planes están definidos, pero el cobro no está encendido.
No hay opiniones de clientes que mostrar. Cuando las haya, van a estar firmadas.
Preguntas
El importe todavía no está decidido, y por eso no hay ninguna cifra en esta página. Hoy se usa sin pagar nada y sin dejar datos de pago — no como promoción, sino porque la puerta de cobro no se abrió. Cuando se abra, se avisa antes.
Lo que sí está decidido es la unidad: se cobra por marca y por tamaño del equipo. Nunca por la cantidad de personas que miran o aprueban una pieza. Cobrar por revisor es cobrarle a una agencia por controlar su propio trabajo, y es exactamente lo que no queremos hacer.
Veinte minutos alcanzan para cargar el contexto de un cliente, abrir una campaña y ver qué devuelve la revisión sobre un borrador de verdad. Si no te convence, cerraste la pestaña y no dejaste nada.
¿Preferís que te lo muestren antes? Escribinos desde el enlace de contacto del pie y lo coordinamos.